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domingo, 10 de febrero de 2013

El ser como límite


Hoy nos ha dejado Eugenio Trias. Enorme filósofo,  gran amigo de mi hermano, una amistad  forjada en el conocimiento, se aportaban luz, impulso intelectual; filosofía y música; música y filosofía. Una amistad envidiable; se querían extraordinariamente. Otro día intentaré profundizar sobre ese sencillo y no tan sencillo  lazo  llamado amistad, hoy sólo pienso en Eugenio; su bigote, su media sonrisa entrañable, tímida, un privilegio haberle conocido, apreciado a través de mi hermano, a través de su hermana. Vuelvo a ver el reportaje-entrevista emitido en televisión hace algo más de  un año en el programa Pienso, luego existo en donde se resume su línea de pensamiento, sus inquietudes, sus pasiones intelectuales; lo aconsejo vivamente.

 ¿Qué es el ser?  Las cosas, cada cosa,  tiene su naturaleza, su sustancia y sus propiedades, pero... el hecho mismo de ser...  ¿Eso qué es?  ¿En qué consiste ser? Esa es  la gran cuestión a la que se ha enfrentado durante siglos la filosofía  occidental. Pues bien - se explica  con claridad  en dicho  reportaje-  para Eugenio Trias ese ser tan buscado en realidad es una franja, es un límite en el sentido de que es una condición que une y separa al mismo tiempo. Une y separa lo conocido o lo perceptible con los grandes misterios que intuimos pero que no alcanzamos a conocer. “El hecho de ser es un límite que une y separa lo conocido de lo desconocido” sostiene  Eugenio Trias  indagando por ese hilo conductor durante buena parte de su tiempo, escribiendo  sobre éste y otros temas; maravilloso legado donde las palabras suenan como una sinfonía de razón y belleza,  sombras llenas de luz, pensamiento.  Colosal, Eugenio, de corazón, la ciencia avanza en el conocimiento de lo que somos y no somos, pero tus palabras perdurarán eternas  “la muerte es un enigma sin solución” así  te despides en el programa,  “un gran viaje como una apuesta posible”  buena apuesta, hasta siempre Eugenio, buen viaje.
 
Eugenio Trias y Xavier Güell
Presentación del libro 
" El canto de las sirenas"

 
 
    /http://www.rtve.es/alacarta/videos/pienso-luego-existo/pienso-luego-existo-eugenio-trias/1236912/


 
 

domingo, 9 de diciembre de 2012

Materia y espíritu


Ante el frio, piscina climatizada como actividad saludable. La pereza es tremenda, más o menos equiparable a la sensación placentera posterior. Así que, cada tarde, terminadas las visitas, la misma duda, la misma pereza. Si me animo, al agua patos. Sobre un precioso fondo plateado, los primeros largos me distraen sin apenas necesidad de distraerme; el simple movimiento rítmico, la energía concentrada. Si supero un momento crítico -entre el aburrimiento y el cansancio-a punto de dejarlo, entro en un estado extraño; ni piensas, avanzas, te pierdes. Hasta veinte largos como objetivo. Luego la recompensa. Ligera, tan cansada como energética, a medio camino de casa; un clásico de Barcelona: Taktika Berri. Pinchos recién hechos: merluza, bacalao, tortilla de patatas jugosa; absolutamente deliciosos.

Agua bendita. El agua te limpia, te da vida; en cuerpo y alma. El alma o mente inmaterial. Diseccionando cadáveres, Descartes (1596) se fijó en una estructura del tamaño de un guisante en el interior del cerebro. Ahí está, pensó el pensador de "pienso luego existo"; el alma y el cuerpo interconectadas a través de esta pequeña estructura llamada glándula pineal. Fracaso tras fracaso, una historia de fracasos constructivos en busca de una explicación convincente a la mágica relación entre la mente y el cuerpo.

Me emociona -por sencillo y clarividente- como resume John Locke (1632) el enigma de nuestra existencia “Una de dos; o somos objetos materiales que piensan y tienen emociones o hay algo inmaterial en nosotros que piensa y tiene emociones y se relaciona exclusivamente con el objeto material que es nuestro cuerpo. Las dos alternativas resultan incomprensibles; sin embargo, una de las dos ha de ser cierta”

El hecho es que, hoy en día, la inmensa mayoría de científicos sostiene que la conducta racional puede explicarse en su totalidad por el funcionamiento del cerebro en conexión con el resto del sistema nervioso de nuestro organismo, sin necesidad de una mente inmaterial que la controle. No obstante, brazadas, sensaciones y creencias al margen, tengamos muy presente que la ciencia cierra alguna ventana, pero, sobretodo, abre puertas, así pues, amigos, al agua patos, buenas noches o buenos pinchos.

Foto entrada F. Alicia Nuñez
Benezech