Mostrando entradas con la etiqueta Jonathan franzen. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jonathan franzen. Mostrar todas las entradas

domingo, 16 de septiembre de 2012

Los sueños de Freud


Las correcciones. Finito. Sobre el final  sólo comentar que no me ha parecido lo mejor del libro, aunque, sin duda, se trata  de un buen final: ágil, coherente;  tirando a duro; la vida misma. Como  era previsible, no serán las vacaciones soñadas por Enid;  más bien, la despertarán.  
Hablando de sueños; no de sueños posibles o imposibles, sino de soñar o no soñar durante el sueño, es decir,  las llamadas ensoñaciones o escenas oníricas tan misteriosas como ninguneadas por unos y sobredimensionadas por otros; se me ocurre pasar a comentar  algunos datos de conocimiento actualizado sobre el tema que, por desgracia,  no nos ayudaran a dormir mejor, ni siquiera a soñar mejor, pero si a saber un poco más sobre nosotros mismos.  
Sabemos que mientras dormimos  el  sueño pasa por distintas fases. Una de ellas, la llamada fase REM (rapid eyes movements ) es tan significativa  que los especialistas dividen el sueño  en fase REM y fases no REM. Por lo general, una persona suele presentar 4 o 5 periodos de sueño REM durante una noche de sueño. A pesar de que, en esos momentos, el cerebro está muy activo, el cuerpo permanece paralizado, sólo los ojos se mueven  de modo muy característico. Mayoritariamente es cuando soñamos.

Como me ha ocurrido esta noche pasada,  justo al terminar una de estas fases REM, uno se despierta unos segundos, despejado, muy presente lo soñado o vivido en sueños. Un camarero me servía un plato; croquetas de foie, ha comentado  en voz alta, como orgulloso de la receta. En una gran concha, la supuesta croqueta estrella Michelin. Verdaderamente, soñar es toda  una aventura donde se esconden preocupaciones y alegrías, miedos y esperanzas, pero, sobre todo, es un proceso cerebral de enorme interés sobre el que cada día se desvelan más  secretos.  Por ejemplo, hoy sabemos que esta fase REM es esencial para el proceso de consolidación de la memoria. La experiencia vivida se reproyecta del hipocampo a la corteza. Una y otra vez hasta que queda definitivamente grabada.  Y parte de esta reproyección ocurre durante esta fase REM.  Camarero, otra croqueta, s'il vous plaît.

Foto: Felix Fernandez de Castro
Entrada en Facebook




                                           




















 

martes, 20 de marzo de 2012

La toma de decisiones


El jardín de los senderos que se bifurcan;  el gran Borges, inmenso, erudito,  aún recuerdo como me impactó la lectura de este extraordinario relato.  Un camino u otro, los caminos que no escoges, qué hubiera sido de tu vida si en vez de casarte con el  amigo del hombre de tu vida te hubieras casado con esa persona por la que hubieras saltado barreras, escapado  al mismisimo   infierno. Leyendo Libertad de Jonathan Franzen  he vuelto a resucitar un tema que tanto me ha inquietado desde  mis primeras lecturas,  aventuras, decisiones. 

Libertad mantiene la tensión y el ritmo de las grandes novelas,  fascinante, en especial, por el contenido psicológico de sus personajes; actuales, vivos, contradictorios.  A mí, en concreto, ya desde su inicio  me trasladó  a ese tiempo     en que sin experiencia  te ves en la encrucijada de elegir, a  ese  jardín de los senderos  que  se bifurcan,  a esas  dudas sin respuesta  sobre lo que pudo haber sido y no fue.

La toma de decisiones. Qué tema más apasionante. La mente enfrentada a  caminos alternativos. Cuando hace un par de años asistí  a la conferencia magistral  del   prestigioso neurocientífico    Michael  Gazzaniga, desconocía los avances de la ciencia  al respecto. Con elegancia y  gran  capacidad de comunicación,  las conclusiones expuestas por  el eminente invitado me parecieron de enorme interés.

Realmente las neurociencias están llegado a un punto donde toda pregunta   parece factible  de  ser contestada. A través de  las  novedosas  técnicas de neuroimagen  se puede ver  el  cerebro en acción: pensando, memorizando, hablando...  tomando decisiones. Las áreas estimuladas por uno u otro ejercicio mental, se encienden. Te metes en el aparato; piensas tal o cual cosa y determinadas areas se iluminan. Pues bien; resulta  que nuestro cerebro  enfrentado a distintas opciones sigue los siguientes pasos. En  primer lugar las analiza, luego escoge la que considera  oportuna y sólo después  nos enteramos, ósea,  antes de que seamos conscientes de la decisión tomada, nuestro cerebro ya ha decidido por nosotros.  Una conclusión   tan obvia como  extraña y polémica  pues pone en tela de juicio un concepto especialmente arraigado en nuestras neuronas como es el de la libertad. ¿Libres? ¿Libres? ¿Somos realmente libres si  es nuestro cerebro el que toma las decisiones por nosotros?  Tú o tu cerebro. ¿Acaso no somos nuestro cerebro? Cuestiones existenciales al margen, parece lógico que sea nuestro cerebro el que decida cual o qué camino tomar por mucho que salten chispas y quemen nuestro ego más elemental.   

Las sorpresas no han hecho más que empezar.  El cerebro ético, el cerebro social, ¿Qué nos hace humanos? Entre los principales libros divulgativos de este colosal  investigador con el que tuve la suerte de compartir una encantadora cena.