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viernes, 19 de abril de 2013

Ventanas de oportunidad


El conocimiento como don. Mi hermana  me comenta que las  breves reflexiones  introducidas  en mi blog sobre este tema le han parecido demasiado breves. Apuntes merecedores de más explicaciones y ejemplos.  El conocimiento como don  en el sentido de que nuestro cerebro no nace plano sino que encierra conocimiento en sí mismo.  Algo tan palpable como increíble. De acuerdo querida hermana, ahí van más pinceladas básicas no tanto para entender lo incomprensible, sino para disfrutar  de las maravillas de nuestro cerebro.  El conocimiento como don, eso sí, completamente necesitado de los  estimulos adecuados  en los momentos adecuados. Ventanas de oportunidad.

Al nacer, el cerebro dispone de unas conexiones muy simples. La experiencia estimula y ajusta la conectividad neural. Es dramático comprobar cómo en ausencia de determinados estímulos el normal proceso de desarrollo cerebral se ve alterado. El caso del ojo vago, por ejemplo. De no corregirse el problema a tiempo terminará por ser un ojo funcionalmente ciego debido a que la ausencia de estimulación visual atrofia las neuronas corticales. Periodos críticos o ventanas de oportunidad. Cada función o capacidad con su periodo crítico o periodos  especialmente importantes durante los cuales determinados acontecimientos ejercen una influencia duradera sobre el cerebro.  Resumiendo; la ausencia de experiencia sensorial adecuada durante un periodo crítico puede dar lugar a un desarrollo cerebral anormal. Dramático. Y pienso en la inmensa labor de las ONG que  luchan por conseguir recursos para orfanatos desangelados,  y  pienso en que gracias a Dios  las madres saben cómo estimular a sus hijos sin  necesidad de estudios;  hablándoles, abrazándoles;  amor, luz y sonido… conductas  o conocimientos innatos heredados de generación en generación; conductas de supervivencia y conductas sociales; capacidades múltiples que nuestro cerebro encierra y adquiere a modo de " cazar al vuelo" como las complejas reglas gramaticales que el niño comienza a utilizarlas sin necesidad de aprendizaje explicito con sólo escucharlas. Si durante ese periodo critico para aquirir el lenguaje -que dura poco más de los dos o tres primeros años- escucha dos o tres idiomas pues adquiere dos o incluso tres idiomas.    Y como el lenguaje otros muchos conocimientos; desde pescar salmones  hasta seducir al hombre de tu vida, lo que se  debe  y también lo que no se debe hacer. Aunque no pesques ni uno.  El conocimiento como don.  Releer a Platón y sus Diálogos entre Sócrates y Menón, querida hermana, el mejor de los consejos, me lo llevó al  Empurdà. Buen fin de semana.   
 
Foto: Virginia Bertrán
Madremanya
 
                                  


 
 
 
 
 

 

sábado, 27 de octubre de 2012

Estados de ánimo y paisajes


Aunque hace años cambié la Cerdanya por el  Empurdà, este otoño muy en especial añoro  amanecer entre las  montañas de ese fantástico  valle por desgracia mucho más costruido de lo que la naturaleza hubiera admitido,  su luz y colores, perderme en sus bosques,  caminar escuchando el sonido del  río  mientras vas pisando un húmedo manto de hojas caducas ;  te envuelve, te limpia el alma. El Empurdà es otra historia; su belleza más pausada, plana,  la  serenidad de sus campos,  el  verde que renace   al caer la tarde;  te relaja más que limpia, te acompaña más que envuelve.

El tipo de  trabajo y vida  de una buena amiga y su pareja  les  permite un lujo  envidiable. Por temporadas, escogen  el lugar ideal para instalarse  en función del clima, gustos y descubrimientos.  Paisajes urbanos llenos de  actividad  después de un tiempo en poblaciones más pequeñas, perdidas, distintas culturas, amigos, regresan, se marchan, regresan,  raíces que no atan, el mundo como frontera.  

Nuestro cerebro anda revuelto. Por un lado, universal;  las redes virtuales nos permiten relacionarnos al instante con la otra punta del planeta.  Por otro, encerrado, controlado; imposible perderse, desconectar. Lo local y lo global  se confunden. Lo pequeño se piensa grande. Lo grande se plantea  accesible.
 
Cuando pienso en los  increibles y rápidos  avances en el campo de la informática y las telecomunicaciones y  su contribución al desarrollo de nuestro cerebro, me invade un pensamiento ambivalente. Por un lado, me  emociono al pensar en las personas que por diferentes motivos y discapacidades no pueden moverse de su casa;  no pueden andar, pero pueden navegar, conocer gente, hablar, amar, emparejarse, la biblioteca universal en el móvil, estudiar carreras, aprender, crear y darse a conocer.  Por otro lado, me preocupo al pensar en esos jóvenes frente al ordenador, encerrados  en  sus cuartos en comunicación con medio mundo ignorando al vecino de al lado, obteniendo información inmediata de lo que desean sin esfuerzo ni necesidad de memorizarla. Pienso en ambos casos y me quedo con los enormes beneficios que estas tecnologías aportan a las personas que no pueden moverse; que los jóvenes, -con dos piernas saludables y el mundo por montera-  espabilen, controlados y más libres que nunca; relacionados y solos, como antes, como siempre… A ver cuando puedo escaparme a la Cerdanya que de momento nuestros cerebros necesitan algo más que fotos para viajar.


 Graham Gercker