Desconcertante,
desesperante… muy de tanto en tanto - menos mal- la visita médica parece un cable de alta
tensión, otras desconectado. Por lo general, viéndoles
entrar, ya lo intuyes, algo no va a funcionar.
“No. No queremos enseñársela. Queremos que empiece de cero” Perpleja, no recuerdo semejante frase o disparate en tanto montón de años visitando. La historia clínica comienza recogiendo datos y
más datos; del motivo de consulta a los antecedentes patológicos,
diagnósticos y tratamientos previos; cuanta más información, mejor; para
ayudar, solucionar, se sobreentiende. Pues no. Por lo visto hay quien no lo
tiene tan claro. “Queremos que empiece de
cero” frase soltada por el marido de la paciente con determinación y un molesto tono de exigencia. Perpleja, tras unos segundos, reacciono. “Vamos
a ver… si hace unos meses se realizó una RNM craneal es preciso verla, al
menos, tener información del resultado; no descarto solicitar otra, pero, por supuesto, los resultados de la ya realizada los necesito
conocer”
Empezar
de cero. La medicina no funciona así… trato de explicarles algo tan
obvio manteniendo la calma en un día que no es mi día. La necesidad de
conocer sobre cada caso clínico cuantos más datos mejor. Y, en su caso, un caso de cefalea, pues también. La paciente y su marido no sólo no me entienden sino
que amagan con marcharse. Ningún problema, un alivio, pienso mientras tratan
de aleccionarme “Es usted la que no nos entiende. Estamos hartos de ir a
médicos que lo único que hacen es cambiar una medicación por otra, más de
quince años y siempre es lo mismo: más dosis, otra medicación y adiós muy buenas…
hartos, hartos", volviéndose a sentar ante mi silencio o ante lo absurdo de su
marcha cuando han realizado más de cien kilómetros en coche para venir a mi
consulta habiéndose informado de mi experiencia en el campo de las cefaleas. A ver
como acaba este disparate de desconexión. No pinta bien. Ni me entienden, ni les
entiendo, en eso si estamos de acuerdo.
No me
queda otra. Sacar de la bata una barita mágica para tratar de reconducir
la visita, dejar de lado la obvia necesidad de ver la RNM motivo de discordia y comenzar de una vez la historia
clínica. Al menos, obtener los datos indispensables. La frecuencia, características,
medicación… mientras voy preguntando y anotando, trato de explicarles los
conocimientos actuales sobre las migrañas; la importancia de no abusar de
calmantes dado su efecto rebote. Evitarlos y encontrar la medicación preventiva o diaria más eficaz. Ojalá existiera el equivalente a un antibiótico para cada una de las enfermedades de nuestro
cuerpo, pero, ni se vislumbra, asi que, como hasta ahora le han estado aconsejando sus
médicos, en las medicaciones preventivas está la clave de su calidad de vida. En mi experiencia, raro es el caso que no se consigue una mejoría clínica significativa siguiendo las indicaciones médicas. Paciencia y un calendario marcando los días que se tiene dolor. Revisiones periódicas. Si se automedica, no hará más que empeorar.
Se
levantan. Ni contentos, ni tan tensos como al principio; algo es algo. En mano, receta y
petición de RNM craneal de control dada la frecuencia diaria de sus cefaleas,
pero con el compromiso de traerme los resultados de la realizada hacia unos meses. Menudo bucle de desconexión. No te entiendo, no me
entiendes... “La complejidad de las cosas
dentro de las cosas, es sencillamente inagotable” reflexiona la escritora
Alice Munro. No hay forma de conocer a
nadie, de explicar la conducta de los demás, ni siquiera de los seres más
cercanos… acabo de leer esta mañana en el País dentro de un artículo
delicioso firmado por el escritor Gustavo Martín Garzo “El fracaso del amor” inspirado en Julieta, la última película de Almodovar. Qué buena pinta. ¿Qué
sucede cuando aceptamos lo inevitable de la perdida? ¿Cuándo ya no nos quedan
lágrimas? La culpa es el último asidero del amor; ni eso queda; perturbador. Habrá que verla. Y la nueva RNM craneal que no he tenido más remedio que pedir
a esta paciente… o, visto lo visto, quizá no vuelva a mi consulta y se busque a
otro neurólogo con el que conecte mejor. Ojalá. Sin conexión entre médico y paciente no hay medicina
que valga.


