domingo, 1 de mayo de 2016

Las horas

Medicina, neurología; una entrada sobre lo mío que ya toca. Eso planeaba, no obstante, acabo de leer una excelente entrevista realizada a uno del los grandes intelectuales alemanes del siglo XX (hasta ahora desconocido para mi) el escritor Hans Magnus Enzensberger, y varias de sus respuestas  me han gustado tanto que no puedo dejar de compartirlas. En mi consulta mis pacientes no pueden esperar, pero, tumbada en el sofá, domingo por la tarde, Brahms de fondo,  mis horas.  

“Novela, novela ¿qué es una novela? Para el escritor, siempre hay un momento de ficción, incluso en biografías; descubres una historia, por así decirlo; en virtud de unos hechos se puede inventar una historia. Los hechos están llenos de lagunas y el escritor está autorizado a adivinar algo” A nivel personal esta es la reflexión que más me ha interesado pues ando inmersa en un proyecto relacionado con este tema. Es curioso como una simple lectura en el momento adecuado te puede ayudar a definirte: lanzarte a la piscina o pasar página; en eso estoy.

Sigamos con la entrevista. Obligada pregunta sobre los refugiados sirios. “En Italia hay una bonita palabra: tuttologo. Alguien a quien se puede llamar para todo y siempre tiene un comentario… Yo no soy un tuttologo, escribo sobre asuntos sobre los que entiendo un poco.” El entrevistador insiste. “En los años noventa ya escribí sobre el tema y creo que lo que escribí entonces no era tan erróneo. Pero no voy a repetirme y, menos, si los refugiados vienen de países que no conozco bien. Cuando se quiere ayudar a alguien, primero hay que conocerlo bien. Ayudar es un arte.”

No sigo. A ver si encuentro  la versión online de la entrevista y la adjunto. Por cierto, hablando de horas, Las horas; película sobre la escritora Virginia Wolf es magnífica; en vídeo la he disfrutado  más que en el cine cuando la vi hace ya unos años, pues tiene frases magistrales y resulta  un verdadero placer rebobinarlas. Termino con las palabras finales que son música y sentimiento para enmarcar  y prometo dedicar mi siguiente entrada a lo que realmente conozco bien.

Dear Eduard,

To look live in the face
Always to look live in the face
And to know it
For what it is
At last
You know it
To love it
For what it is
And then
To put it away
Leonard
Always the years between us
Always the years
Always
The love
Always
The hours

                                                       
                                   




http://www.lavanguardia.com/edicion-impresa/20160430/401463717381/a-veces-escribo-libros-por-puro-enfado.html

sábado, 23 de abril de 2016

Perdonar o no perdonar

No hay manera. Imposible ver online  la reciente entrevista de Évole a Otegi; apenas 15 minutos y se corta. 15 minutos que me han empujado a esta entrada. Sin ser fan de Évole, no dejo de reconocerle como un buen periodista; original, valiente, ingenuo intencionadamente en las formas e inciso en esas preguntas que todo el mundo desearía preguntarle al entrevistado y que no suelen hacerse con la naturalidad que él las plantea. Escucha y deja hablar. El personaje en cuestión se autorretrata. No le interrumpe. Le respeta y espera. Y ahí está la gran dificultad que se presenta para el entrevistador cuando tiene en frente a un audaz e interesado orador que duerme  con su papel. Y es que la palabra tiene muchos filos y muchas contradicciones. El entrevistado envuelve sus historias y frases de tal manera que parecen creíbles: la verdad y su contrario se expresan y cualquiera diría que las dos versiones tienen cabida en nuestra mente de oyentes.

Recuerdo una frase atribuida a Machado que mi padre tenía apuntada en su libreta de frases “Se miente por falta de fantasía, también la verdad se inventa” Por más que medite sobre ella, no la acabo de entender. La intuyo, pero lo que intuyo no cuadra en absoluto con la personalidad de mi padre. Hombre alérgico a las mentiras, buena definición para alguien no sólo incapaz de mentir sino severo en su juicio ante la más mínima falsedad premeditada. ¿Qué veía en esta frase? ¿Cómo la interpretaba? nunca se lo pregunté a pesar de que siempre me chocó que la tuviera entre sus frases seleccionadas. A una persona que tanto valoraba la valentía de una verdad incómoda y tanto rechazo le provocaba la mentira... qué demonios le atraía de una frase que más que cerrar, abre puertas escapatorias a la mentira, o eso interpreto entre dudas.     

En fin, al no haber podido ver la entrevista al completo, no puedo juzgarla, aunque el arranque es contundente. Frente a frente, de pie, un palmo más alto, las manos en los bolsillos, seguro de su mismo, cierta altivez controlada, la justa para imponerse, alguna queja en plan victima que podría quejarse más pero se contiene como para aleccionar, comparaciones absolutamente incomparables, intolerables, rectificaciones medidas cuando no cuela, va probando, marcando espacio, aprovechando su tiempo, la palabra dada. Desde las primeras frases me he sentido en la piel de cualquier hijo de asesinado por ETA y he comprendido que de ser uno de ellos me hubiera resultado imposible escucharle. Perdonar o no perdonar. Y no me refiero a esta persona en concreto; que si perteneció o no a esta banda de terroristas durante la democracia, su relevante o no tan relevante papel en el fin de lo que llaman lucha armada, podría interesarme, no me interesa, me interesan infinitamente más los hijos de los asesinados por esta banda dedicada a escoger victimas al azar o bien de entre miles y miles de personas por su profesión posición, valentía, indefensos por la calle y matarlos a sangre fría; tan sencillo, tan inmensamente cobarde. Me interesa reflexionar sobre el perdón. La capacidad de perdonar. O, mejor dicho, la necesidad de perdonar. O, aun más exacto, la necesidad de no perdonar. Perdonar o no perdonar. Hace unos dos años, una estupenda película, Philomena, me hizo posicionarme al respecto. La ficción puede abrirte los ojos, en todo caso, en mi caso, lo sentí claro. El perdón de lo injustificable no te libera sino que te deja plano, sin energía, sin fuerza para seguir adelante. Una historia espeluznante sobre una madre soltera recluida en un convento de monjas; el hijo arrebatado en adopción… no sigo pues os la recomiendo vivamente. A ver que sentís. El caso es que, en mi caso, viendo esta película, sentí que perdonar, en ocasiones, más que vida te da muerte en vida. Entre lo racional y lo instintivo; nuestro cerebro; entre el perdón y el no perdón, pero, el no perdón... en estos casos  tan hirientes  en el alma, de alguna manera, el no perdón se impone, ayuda a vivir, rabia y a seguir adelante, excepcional, lo contrario, posible, excepcional, eso presiento. Va por todos vosotros, los que me importáis infinitamente más que el entrevistado en cuestión. Con el mayor de mis respetos hacia vuestra determinación vital.   

Foto entrada en F.
A. Nuñez

sábado, 16 de abril de 2016

Manos Limpias

Lo que faltaba. Altos cargos del sindicato Manos Limpias implicados en temas de extorsión.  Muy sencillo. Te quito la denuncia por la modesta cantidad de 3 millones de euros. Lo confieso: no soporto a quien se dedica a juzgar a los demás haciéndose el bueno y, si para colmo resulta ser de lo peor, me desata mis vibraciones mas negativas respecto a este mundo tan contradictorio; noticia tras noticia, para salir corriendo y empezar de cero a saber dónde. En menuda sociedad estamos desembocando;  carreras varias justísimas en ingresos para ir tirando; investigadores o docentes ciencias o letras y no digamos profesiones como la enfermería cuyos sueldos apenas alcanzan para el alquiler de un piso  a base de horas a todas horas. Emigrar. Emigrar a países donde se valore el trabajo y la formación, o emigrar a países que se pueda arriesgar, crecer a base de esfuerzo, ilusión, imaginación, vivir sin tanto gasto y tanto impuesto. Como no ocurra un giro milagroso, aquí sólo van a quedar enfermos y pensionistas sin pensión.

Y hablando de emigrantes, espeluznante ver a los sirios llegar ahogados a la orilla de Europa. Y ni imaginar lo que sería sin las ONG. Y ahora resulta que no encuentran otra solución que devolverlos a su lugar de partida y ya veremos, eso si,  por lo que se intuye, sin  más fotos ni noticias. A propósito, pienso en  mis antepasados: dos niños con los bolsillos vacíos cruzando el atlántico, mil peligros, alcanzando su orilla; pienso en ellos y, hasta estas últimas semanas, apenas había pensado en ellos, en una nube, lo confieso. Pues bien, gracias al disparatado movimiento que pretende retirar sus estatuas de la ciudad de Barcelona; ciudad que indiscutiblemente no sería lo que es sin sus agallas y sus fortunas volcadas en la creación de empresas y el proteccionismo de los artistas de la época: Gaudí y cada piedra, pomo de madera noble, hierro forjado, curvas imposibles, mil detalles de imaginación desbordante, coste incluido... gracias a tanta panda de gobernantes sin valor para reconducir planteamientos no sólo malintencionados sino equivocados puesto que juzgar la historia sacándola de contexto traslada el nivel de disparate a la categoría de error de parvulario o envidia o a saber que estupidez... gracias a todo ello, ahora sí, integrados, para siempre, admirados y, como primera consecuencia de tan magnifico redescubrimiento fraternal, estimulada por conversaciones entre hermanos y familia y apoyada por el estupendo artículo recién aparecido en la prensa de la especialista en el tema Anna Caballe, decidí salir al campo de batalla con la razón y la pluma afilada convertida en una carta publicada hace unos días en El País: un artículo de fondo  contundente y claro y de forma tan contenida como adecuada. “De Antonio López y López a los barceloneses” Contenta con el resultado y la acogida familiar y de amigos que para eso se escribe. Hoy ya veis que me permito más lujos; lujos de blog personal y sincero. Lo destapado de Manos Limpias me ha exaltado. Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra;  ni Dios, ni estatuas, el desierto. Buen fin de semana, a ver si puedo adjuntar el articulo.  Os dejo una foto de los campos de Jerez donde acabo de disfrutar de un fin de semana feliz acompañada de lo mejor de lo mejor; las amigas de la infancia. 

Tribuna | De Antonio López y López a los barceloneses; por Isabel Güell López http://ccaa.elpais.com/ccaa/2016/04/10/catalunya/1460301426_513867.html?id_externo_rsoc=whatsapp



                                       




sábado, 19 de marzo de 2016

Nunca dejes de explorar

En espera del vuelo de mañana, entre algo de orden casero y la maleta, nada potable en la televisión, así que he escogido un vídeo casi al azar, un vídeo cuyo objetivo no era otro que pasar un rato practicando inglés. Endiablado idioma con el que ando de nuevo intentando dar un  salto hasta alcanzar un aceptable nivel que me permita al menos profundizar en la amistad con mis vecinos from NY.  

Una canción del pasado. Alucinante. Magistral John Travolta. Soberbia Scarlatett Johanssom. Completa el trío un joven que borda su papel. A quién no le guste el country y le deprima ese tipo de vida solitaria y desarraigada de la América profunda tal vez no se la recomendaría, o incluso también. Un motivo no desvelado hasta el final, no obstante, más allá de explicaciones, a pesar de desordenes y alcohol, a pesar de los pesares, se respira libertad, libertad y un hilo de esperanza gracias justamente a ese aire de libertad. "Never stop exploring. And at the end of the our exploring will be to arrive where we started"  de Eliot, resalta el protagonista mientras la recita como cierre de su particular círculo  vital.

Nunca dejes de explorar. Seguir aprendiendo, buscando, sin moverse o moviéndose, nuestro cerebro es una extraordinaria maquina abierta al mundo, a los idiomas, a nuevas experiencias, aprovechar el tiempo. Una importante bajada de sodio -sin de momento causa aclarada- por poco termina con todo un ejemplo de vida en lo que respecta a mil detalles, disfrutar de la gente y ser ella misma sin excesos de dependencia, envidiable virtud que implica libertad. Marcho esta semana de desconexión  y paseos, lecturas y aperitivos, mientras se recupera ya en una habitación. Suerte, mucha suerte y muchos años más.   


                                     
                           


sábado, 27 de febrero de 2016

No os la perdáis


Naturalidad, agilidad en los diálogos, sin excesos ni nostalgias ante un cáncer contra el que se  luchó sin tregua, la opción de tirar la toalla cuando sólo queda la posibilidad de ganar unos meses de supervivencia a base de más quimioterapia, tal vez algún fármaco en fase de investigación. Ese tiempo de impás antes del declive final: paseos, desayunos y lecturas, alguna salida, copa de vino, cañas, arreglar asuntos y papeleos. Supongo que ya se adivina que me estoy inspirando en  la película Truman; magnifica en tantos aspectos, dos actorazos, exquisito trato de su contenido que invita a reflexionar.  

Realidad y ficción. Contar a través de la ficción esa realidad trágica del cáncer sin excesos ni dramatismos, emociones mantenidas dentro de una admirable  linea de dignidad y contención, la visita de un amigo, cuatro días arreglando cuatro cosas que nos quedan por arreglar, así es la vida, Truman.

El cáncer. Tarde o temprano, a todos nos toca vivirlo de cerca. La lucha es el camino. El momento de la quimioterapia paliativa: ganar unos meses de vida entre pinchazos y efectos secundarios, agarrarse a esa pequeña esperanza, además, en ocasiones, el avance del cáncer es más nocivo y doloroso en caso de no tratar de detenerlo con estos tratamientos que matan células buenas y malas.  Vivir  sin perder la esperanza o decidir plantarse.  

Pues bien, en Truman, el protagonista decide  plantarse. En su bolsillo, una opción al margen de la sanidad oficial. Conducir su propia vida o más propiamente detenerla cuando el mismo decida que el cáncer ya no le deja otra opción que sufrir y depender de otros para sus más elementales cuidados. Inteligente, respetable, ciertos matices que me gustaría detallar con la misma naturalidad con que el director de Truman conduce la película.  

Pastillas en el bolsillo. De acuerdo. Acompañan, ayudan, pero en un sentido bastante paradójico: dan vida más que muerte. Me explico. Más tranquilo, más seguro. Controlar tu vida, tu final. Según la manera de ser de cada uno; un  alivio esencial; durante todo el proceso se elimina  la soga de verse postrado y dependiente a la espera de que un corazón  fuerte y ajeno a males y desgracias deje de latir.     

De acuerdo con una  preocupación: la supuesta falta de control médico. Y además, en el cáncer… lo que desconoce el protagonista de Truman es la agresividad de propio cáncer. Otros procesos pueden durar un tiempo interminable de postración… pero el cáncer… el cáncer, una vez avanzado, te come, te come en días, semanas, más días de la cuenta, un final agónico y crudo, pero un final  que los tratamientos paliativos suavizan, aceleran; mórficos y sedantes bajo el control médico que ayudan, ayudan a ese final, en fin, siento que de una película sutil, algún delicioso toque de humor, sin duda una película cuyo guión me hubiera gustado escribir, he derivado a un toque excesivamente práctico y serio, lo siento, Truman, no os la perdáis. 

 
Película TRUMAN

                                   

sábado, 20 de febrero de 2016

Aprender idiomas a cierta edad

Recién iniciado un curso de inglés. Online y presencial. Face to face. Profesores nativos de distinta procedencia. Pinta bien. Refrescar un idioma de mi baúl de conocimientos mal aprendidos, siendo muy optimista. O más propiamente -para que no se rían mis hermanos - recuperar lo pésimamente sabido o  nunca sabido pero en algún momento  escuchado, leído...

Comprobado: mi habilidad intuitiva para los exámenes tipo test sigue intacta: muy buen nivel de entrada. Y eso que les advertí. No problem, better; comentario de mi recién asignada coach.

Ando contenta; me entretiene, me interesa… herramientas esenciales para el aprendizaje. Lástima de edad. Pues no tanto. Me explico. Evidente que mi cerebro ya no retiene y aprende como en su juventud, pero, sin embargo, lo noto mucho más seguro, más suelto, sin ese exceso de miedo o  verguenza, sin complejos. Ya veremos. De momento; magnífico ejercicio para cualquier cerebro que ande en declive en cuanto a capacidad de retención y memoria. Se aprende algo, se olvida, se vuelve a aprender. Aunque, más lento,  el procesamiento cerebral se estimula con el aprendizaje;  aprender resulta  el mejor de los ejercicios para el cerebro adulto -por no llamarle envejecido-. Siempre utilizo la misma frase para animar a mis pacientes que consultan por sus fallos de memoria. “ Cada vez que se aprende algo nuevo, -una palabra, el nombre de una calle, de una persona…- es como si ejercitáramos un músculo; las neuronas se unen; una memoria en concreto son dos neuronas que se unen." Y, a pesar de la edad, nuestras neuronas no pierden esta capacidad de unirse unas con otras; aprender.  En la repetición está la clave para evitar el transcurso o el olvido al  cabo de horas o días. Repetir y repetir. Asociar. Sin ser una experta en docencia, a medida que vamos cumpliendo años, el aprendizaje es un cantar con las mismas cuerdas vocales o herramientas que cuando uno es joven, pero es preciso mantenerlas en vilo; afiladas, más necesarias; motivación y repetición. Cuando nuestro cerebro es joven, aprende al vuelo, rápido, no olvida con tanta facilidad. A partir de los primeros años de vida en que el cerebro más que aprender adquiere funciones predeterminadas en su interior, a partir de esa milagrosa fase de desarrollo cerebral... sólo el esfuerzo nos ayudará a vencer la barrera del olvido. Esfuerzo y motivación. A más edad, más esfuerzo y mas motivación. Así pues, por mi parte: a por el inglés con ilusión y realismo.

Ventanas de oportunidad. En poco más de tres años, el niño aprende lo que le debió costar a la especie humana miles y miles de años. Con solo escucharlo, sale de su cerebro cualquier idioma; el lenguaje universal. En mi caso, la ventana se cerró hace tanto tiempo que ya no se trata de abrirla sino de entretenerse empujándola. Buen fin de semana, amigos. Esta tarde voy a una exposición aconsejada por mi sobrina experta en arte contemporáneo. Galeria Joan Prats. Hernández Pijuan. A través de su blog seguro que aprenderé y disfrutaré más. Next week, last week, para el que le motive. 

VALERIA CARBÓ GÜELL- smart-mess.com
Galería Joan Prats
Exposición: Hernandez Pijuan

                                  


sábado, 6 de febrero de 2016

Ante todo no hagas daño

Desayuno de sábado saltando páginas de batallas más que pactos, teatro más que politica, agobiante incertidumbre sobre el modelo de estado que nos tocará sufrir. Me detengo interesada en una entrevista a Felix de Azúa. Voz libre, inteligente, valiente. “Mi desengaño de lo colectivo raya lo absoluto. La historia de un fracaso. Intentar saber si es posible ser un individuo.” De repente, pienso en  la reciente noticia de 10.000 niños desaparecidos de entre las filas de desesperados sirios vagando por Europa. Escalofriante. Qué desesperanza. Cierro el periódico. Junto al café, la contra de la Vanguardia. De reojo, reconozco la expresiva cara del neurocirujano británico cuyo libro recién publicado me interesa y apetece mucho leer.

Justo esta tarde he quedado en la Central: librería de Barcelona que inspira, te sumerge en autores, portadas, historias; laberinto y cueva, refugio exquisito. Entre la lista de libros, el de este neurocirujano. “Ante todo no hagas daño.”

Cuánta razón. Henry Mash. Se vislumbra un sabio. No sólo se atreve con todo un tabú de la medicina: los errores; la dificultad de asumirlos, aprender de ellos, sino que los plantea abiertamente. Como comenta en la entrevista -y seguro se adentrará  con maestría en su libro-   en medicina, y, en concreto, en su campo que es la neurocirugía donde cualquier error puede tener consecuencias terribles “lo más difícil es tomar la decisión correcta”

Acertadísima afirmación. A propósito, pienso en el caso de la paciente que ayer remití con urgencia a neurocirugía. Buen ejemplo para entender en que aguas navegamos los profesionales de la medicina.

35 años. Sin problemas de salud  hasta tan sólo unas semanas atrás  cuando comenzó a notar un llamativo acorchamiento en su pierna izquierda. Después de pasarse  unos días suspirando para que desapareciera de modo espontaneo esta extraña sensación,  al fin, se decidió a consultar  a un traumatólogo. Tras resultar normal  una RNM lumbar y un electromiograma, éste  la aconsejó visitara a un neurólogo.

Paso enseguida a explorarla. Como sucede a menudo, el pequeño martillo  resulta clave. Compruebo que sus  reflejos rotulianos se muestran algo más vivos de lo normal.  Por contra, en los brazos, salen normales. Así pues, en la médula dorsal puede estar el problema. De inmediato, me preocupo. Trato de explicárselo procurando no alarmarla. De momento, faltan pruebas. El que tenga sólo afectada una pierna va en contra de una lesión en dicha localización aunque no lo excluye. Para asegurarme y no demorar más el diagnóstico,  solicito un estudio de RNM cráneo medular completo.

Mis sospechas se confirman. Estudio normal excepto una única lesión dentro de la médula dorsal informada por el radiólogo como posible angioma cavernoso intramedular que ha sangrado recientemente. Un tumor vascular benigno, benigno aunque  en la peor de las localizaciones posibles. De momento, la clínica es mínima. La imagen objetivada asusta. Tratandose de una tumoración, corresponde al neurocirujano determinar la mejor conducta a seguir. Por mi parte, pienso… mejor ni tocar, de momento, ni tocar, ingresarla, realizar estudios de RNM centrados en dicha zona, ver la evolución, si desaparece el sangrado, si la clínica no empeora...qué zona más delicada para intervenir, pero, si no se interviene... como una bomba... comentarlo en sesión clínica, discutir y consensuar la mejor alternativa… operarla de urgencia en cuanto la clínica vaya a más. Toca al neurocirujano decidir. Riesgos y beneficios. Menudo caso más delicado. “Sólo hace falta tres meses para aprender a hacer una operación concreta, pero más de treinta años para saber cuando no hacerla” deseando leer tu libro, apreciado colega.  Acierto y suerte, muchisima suerte, apreciada paciente.