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lunes, 10 de septiembre de 2012

¿Hacia dónde vamos?


Un libro, un autor, un paisaje, una historia para el recuerdo… Adiós verano. Persona y democracia de María Zambrano ha sido mi revelación de este año  -por cierto,  un verano más apacible del esperado, toquemos madera- Buscando sin éxito  Claros del bosque, encontré  este otro título mucho  menos seductor de la misma autora. Subrayado y repleto de  anotaciones en los márgenes, no recordaba haberlo leído. Una rápida ojeada, me echo para atrás. Crisis de occidente, crisis...  ni hablar, ni oírla, menos leerla, no en verano. A punto de devolverlo al anonimato del desorden de mis estanterías, me entretuve en el  prólogo… publicado por primera vez en la isla de puerto Rico en  1958…   1958…  Y lo metí en la maleta.

En resumen, el  libro es una joya de razón y claridad. Luz y altura    de miras. Reflexiona sobre el paso tiempo, la condición humana,  el sentido de la historia a través de la  revelación progresiva del hombre, el alba de occidente. De la historia trágica a la historia ética, propone y razona la autora con  su particular  maestría de palabra y contenido.

Es fascinante comprobar cómo filosofía y  ciencia, transitando por senderos tan diferentes, de repente, confluyen y se potencian; la biología elevando pensamientos, la razón engrandeciendo descubrimientos científicos. Es evidente que la humanidad está en construcción. Y, considerando  orígenes y tiempos,  en sus inicios.  Todo lo que somos hoy se debe a lo que hicimos ayer. Amamos, lloramos, odiamos, porque un día nuestros antepasados comenzaron a hacerlo. De las emociones al lenguaje. Toda función cerebral es producto de la evolución. Cuando se dice que tan solo utilizamos un 10% de  las capacidades que encierra nuestro cerebro se suele interpretar erróneamente. No es que nuestro cerebro encierre funciones ocultas jamás mostradas. No se trata de magia infusa. No. Sencillamente, nuestro cerebro es capaz de realizar ni más ni menos lo que de generación a generación se le  ha ido trasmitiendo. Nacerán santos o asesinos, amantes de la naturaleza, personas nobles, honestas  o corruptas… dependiendo de  actitudes  de hoy y de mañana.  La historia de la humanidad.  De la historia trágica  a la historia ética;  utópico o no, en todo caso, en brazos de las sabias   y hermosas palabras  de María Zambrano, un viaje absolutamente  recomendable.

Foto entrada en Facebook
Pendiente averiguar autor


                                              

sábado, 21 de julio de 2012

Vivir sin tiempo

Claros del bosque. Gran título. Excepcional libro. Poco entrenada para la filosofía en general, a pesar de que apenas intuí su contenido, aún recuerdo el impacto que me causó su lectura hace ya unos cuantos años; la sonoridad de sus palabras; intensas, inmensas; fuerza y belleza.  “Siendo el tiempo nuestro medio vital por excelencia,  habríamos de saberlo respirar como el aire” frase que suelo utilizar de referencia al escribir  sobre el envejecimiento de neuronas y personas.  Allí donde habita el alma; María Zambrano; el hombre y lo divino; la razón poética como  fuente de creación y pensamiento. Este verano -que por desgracia se presenta mucho menos liviano de lo deseable- planeo releerlo, zambullirme en sus palabras y abstraerme de tiempos y  males, crucemos los dedos, en serenidad y entereza no te gana nadie, querido padre.

El tiempo. Vivir en ese algo  que llamamos presente que  mientras está siendo está dejando de ser; agobiante, la verdad.   El tiempo. Espacio y movimiento.  Filósofos y físicos se disputan teorías y explicaciones, dudas sobre su existencia. Por nuestra parte, los neurólogos asistimos a distintas maneras de vivir el tiempo, algunas de ellas, curiosas, realmente curiosas.

 Entra y se sienta. Por su actitud parece reconocerme, parece saber  que ha venido a su revisión neurológica programada.   Bien, se encuentra bien, perfecto. ¿La memoria?  La memoria no le preocupa. A las preguntas dirigidas, confirmo que su capacidad de retención es nula. Peseta, caballo, manzana. Incapaz de repetirlas pues las olvida de modo inmediato. Su cuadro de demencia degenerativa va empeorando progresivamente. Desorientado en tiempo, espacio y persona... a pesar de todo, algo en su interior funciona, a su manera, pero funciona, natural, en una nube, sin prisas, sin memoria, sin embargo, no parece detenido,  hacia ninguna parte... avanza... algo debe retener pues juraría que  me reconoce. Respecto al tiempo… ¿a quién demonios le importa el tiempo? Buen verano a todos.



Portada: El viaje a Colorado
Foto original:  Oriol Sardà