sábado, 27 de febrero de 2016

No os la perdáis


Naturalidad, agilidad en los diálogos, sin excesos ni nostalgias ante un cáncer contra el que se  luchó sin tregua, la opción de tirar la toalla cuando sólo queda la posibilidad de ganar unos meses de supervivencia a base de más quimioterapia, tal vez algún fármaco en fase de investigación. Ese tiempo de impás antes del declive final: paseos, desayunos y lecturas, alguna salida, copa de vino, cañas, arreglar asuntos y papeleos. Supongo que ya se adivina que me estoy inspirando en  la película Truman; magnifica en tantos aspectos, dos actorazos, exquisito trato de su contenido que invita a reflexionar.  

Realidad y ficción. Contar a través de la ficción esa realidad trágica del cáncer sin excesos ni dramatismos, emociones mantenidas dentro de una admirable  linea de dignidad y contención, la visita de un amigo, cuatro días arreglando cuatro cosas que nos quedan por arreglar, así es la vida, Truman.

El cáncer. Tarde o temprano, a todos nos toca vivirlo de cerca. La lucha es el camino. El momento de la quimioterapia paliativa: ganar unos meses de vida entre pinchazos y efectos secundarios, agarrarse a esa pequeña esperanza, además, en ocasiones, el avance del cáncer es más nocivo y doloroso en caso de no tratar de detenerlo con estos tratamientos que matan células buenas y malas.  Vivir  sin perder la esperanza o decidir plantarse.  

Pues bien, en Truman, el protagonista decide  plantarse. En su bolsillo, una opción al margen de la sanidad oficial. Conducir su propia vida o más propiamente detenerla cuando el mismo decida que el cáncer ya no le deja otra opción que sufrir y depender de otros para sus más elementales cuidados. Inteligente, respetable, ciertos matices que me gustaría detallar con la misma naturalidad con que el director de Truman conduce la película.  

Pastillas en el bolsillo. De acuerdo. Acompañan, ayudan, pero en un sentido bastante paradójico: dan vida más que muerte. Me explico. Más tranquilo, más seguro. Controlar tu vida, tu final. Según la manera de ser de cada uno; un  alivio esencial; durante todo el proceso se elimina  la soga de verse postrado y dependiente a la espera de que un corazón  fuerte y ajeno a males y desgracias deje de latir.     

De acuerdo con una  preocupación: la supuesta falta de control médico. Y además, en el cáncer… lo que desconoce el protagonista de Truman es la agresividad de propio cáncer. Otros procesos pueden durar un tiempo interminable de postración… pero el cáncer… el cáncer, una vez avanzado, te come, te come en días, semanas, más días de la cuenta, un final agónico y crudo, pero un final  que los tratamientos paliativos suavizan, aceleran; mórficos y sedantes bajo el control médico que ayudan, ayudan a ese final, en fin, siento que de una película sutil, algún delicioso toque de humor, sin duda una película cuyo guión me hubiera gustado escribir, he derivado a un toque excesivamente práctico y serio, lo siento, Truman, no os la perdáis. 

 
Película TRUMAN

                                   

sábado, 20 de febrero de 2016

Aprender idiomas a cierta edad

Recién iniciado un curso de inglés. Online y presencial. Face to face. Profesores nativos de distinta procedencia. Pinta bien. Refrescar un idioma de mi baúl de conocimientos mal aprendidos, siendo muy optimista. O más propiamente -para que no se rían mis hermanos - recuperar lo pésimamente sabido o  nunca sabido pero en algún momento  escuchado, leído...

Comprobado: mi habilidad intuitiva para los exámenes tipo test sigue intacta: muy buen nivel de entrada. Y eso que les advertí. No problem, better; comentario de mi recién asignada coach.

Ando contenta; me entretiene, me interesa… herramientas esenciales para el aprendizaje. Lástima de edad. Pues no tanto. Me explico. Evidente que mi cerebro ya no retiene y aprende como en su juventud, pero, sin embargo, lo noto mucho más seguro, más suelto, sin ese exceso de miedo o  verguenza, sin complejos. Ya veremos. De momento; magnífico ejercicio para cualquier cerebro que ande en declive en cuanto a capacidad de retención y memoria. Se aprende algo, se olvida, se vuelve a aprender. Aunque, más lento,  el procesamiento cerebral se estimula con el aprendizaje;  aprender resulta  el mejor de los ejercicios para el cerebro adulto -por no llamarle envejecido-. Siempre utilizo la misma frase para animar a mis pacientes que consultan por sus fallos de memoria. “ Cada vez que se aprende algo nuevo, -una palabra, el nombre de una calle, de una persona…- es como si ejercitáramos un músculo; las neuronas se unen; una memoria en concreto son dos neuronas que se unen." Y, a pesar de la edad, nuestras neuronas no pierden esta capacidad de unirse unas con otras; aprender.  En la repetición está la clave para evitar el transcurso o el olvido al  cabo de horas o días. Repetir y repetir. Asociar. Sin ser una experta en docencia, a medida que vamos cumpliendo años, el aprendizaje es un cantar con las mismas cuerdas vocales o herramientas que cuando uno es joven, pero es preciso mantenerlas en vilo; afiladas, más necesarias; motivación y repetición. Cuando nuestro cerebro es joven, aprende al vuelo, rápido, no olvida con tanta facilidad. A partir de los primeros años de vida en que el cerebro más que aprender adquiere funciones predeterminadas en su interior, a partir de esa milagrosa fase de desarrollo cerebral... sólo el esfuerzo nos ayudará a vencer la barrera del olvido. Esfuerzo y motivación. A más edad, más esfuerzo y mas motivación. Así pues, por mi parte: a por el inglés con ilusión y realismo.

Ventanas de oportunidad. En poco más de tres años, el niño aprende lo que le debió costar a la especie humana miles y miles de años. Con solo escucharlo, sale de su cerebro cualquier idioma; el lenguaje universal. En mi caso, la ventana se cerró hace tanto tiempo que ya no se trata de abrirla sino de entretenerse empujándola. Buen fin de semana, amigos. Esta tarde voy a una exposición aconsejada por mi sobrina experta en arte contemporáneo. Galeria Joan Prats. Hernández Pijuan. A través de su blog seguro que aprenderé y disfrutaré más. Next week, last week, para el que le motive. 

VALERIA CARBÓ GÜELL- smart-mess.com
Galería Joan Prats
Exposición: Hernandez Pijuan

                                  


sábado, 6 de febrero de 2016

Ante todo no hagas daño

Desayuno de sábado saltando páginas de batallas más que pactos, teatro más que politica, agobiante incertidumbre sobre el modelo de estado que nos tocará sufrir. Me detengo interesada en una entrevista a Felix de Azúa. Voz libre, inteligente, valiente. “Mi desengaño de lo colectivo raya lo absoluto. La historia de un fracaso. Intentar saber si es posible ser un individuo.” De repente, pienso en  la reciente noticia de 10.000 niños desaparecidos de entre las filas de desesperados sirios vagando por Europa. Escalofriante. Qué desesperanza. Cierro el periódico. Junto al café, la contra de la Vanguardia. De reojo, reconozco la expresiva cara del neurocirujano británico cuyo libro recién publicado me interesa y apetece mucho leer.

Justo esta tarde he quedado en la Central: librería de Barcelona que inspira, te sumerge en autores, portadas, historias; laberinto y cueva, refugio exquisito. Entre la lista de libros, el de este neurocirujano. “Ante todo no hagas daño.”

Cuánta razón. Henry Mash. Se vislumbra un sabio. No sólo se atreve con todo un tabú de la medicina: los errores; la dificultad de asumirlos, aprender de ellos, sino que los plantea abiertamente. Como comenta en la entrevista -y seguro se adentrará  con maestría en su libro-   en medicina, y, en concreto, en su campo que es la neurocirugía donde cualquier error puede tener consecuencias terribles “lo más difícil es tomar la decisión correcta”

Acertadísima afirmación. A propósito, pienso en el caso de la paciente que ayer remití con urgencia a neurocirugía. Buen ejemplo para entender en que aguas navegamos los profesionales de la medicina.

35 años. Sin problemas de salud  hasta tan sólo unas semanas atrás  cuando comenzó a notar un llamativo acorchamiento en su pierna izquierda. Después de pasarse  unos días suspirando para que desapareciera de modo espontaneo esta extraña sensación,  al fin, se decidió a consultar  a un traumatólogo. Tras resultar normal  una RNM lumbar y un electromiograma, éste  la aconsejó visitara a un neurólogo.

Paso enseguida a explorarla. Como sucede a menudo, el pequeño martillo  resulta clave. Compruebo que sus  reflejos rotulianos se muestran algo más vivos de lo normal.  Por contra, en los brazos, salen normales. Así pues, en la médula dorsal puede estar el problema. De inmediato, me preocupo. Trato de explicárselo procurando no alarmarla. De momento, faltan pruebas. El que tenga sólo afectada una pierna va en contra de una lesión en dicha localización aunque no lo excluye. Para asegurarme y no demorar más el diagnóstico,  solicito un estudio de RNM cráneo medular completo.

Mis sospechas se confirman. Estudio normal excepto una única lesión dentro de la médula dorsal informada por el radiólogo como posible angioma cavernoso intramedular que ha sangrado recientemente. Un tumor vascular benigno, benigno aunque  en la peor de las localizaciones posibles. De momento, la clínica es mínima. La imagen objetivada asusta. Tratandose de una tumoración, corresponde al neurocirujano determinar la mejor conducta a seguir. Por mi parte, pienso… mejor ni tocar, de momento, ni tocar, ingresarla, realizar estudios de RNM centrados en dicha zona, ver la evolución, si desaparece el sangrado, si la clínica no empeora...qué zona más delicada para intervenir, pero, si no se interviene... como una bomba... comentarlo en sesión clínica, discutir y consensuar la mejor alternativa… operarla de urgencia en cuanto la clínica vaya a más. Toca al neurocirujano decidir. Riesgos y beneficios. Menudo caso más delicado. “Sólo hace falta tres meses para aprender a hacer una operación concreta, pero más de treinta años para saber cuando no hacerla” deseando leer tu libro, apreciado colega.  Acierto y suerte, muchisima suerte, apreciada paciente.


                                           
                                 


domingo, 31 de enero de 2016

Felicidad y creación


La felicidad como obstáculo para la creatividad; preocupación planteada por mi sobrina Milena en una reciente entrada de su blog. Interesante, personal y sincera, palabras que suenan a mar, su isla. Te entiendo, discrepo.

La felicidad. Cada pensador, una definición; de occidente a oriente. De la filosofía a la psicología. Múltiples visiones. Así que cierro el buscador y me planto frente al tablero de mi propia experiencia e introspección de lo leído.

La felicidad como emoción. Pues no. No exactamente. El  miedo, la tristeza, la ira y  la alegría configuran el marco de nuestras emociones básicas. La alegría como emoción, momentos, pero, la felicidad... la felicidad  va mucho más allá; estado de ánimo, cielo y meta, alma y destino; una máxima del ser humano; subjetiva y cultural; profunda y abstracta; personal. La edad como variable, querida sobrina. Toda la vida por delante, frente a  menos vida y más historia. De una enardecida búsqueda, explosión y júbilo, a la armonía de la madurez. Percepciones antagónicas.  

La creatividad.  A  bote pronto, desde mi sillón de neuróloga apasionada de la escritura como proceso de abstracción, la creatividad es búsqueda y es armonía. Y, siendo búsqueda, a determinada edad, la felicidad puede llegar a sentirse como un estorbo, choca, se revela, agobia, de ahí tus dudas. Pero, siendo paz y meta, la felicidad no puede ser obstáculo sino mar, así pues, sumérgete, crea, a por tu mar.  La vida es camino y no se detiene. Mejor no sigo.     

Y es que, más que sobre la felicidad y lo que es o no es, como neuróloga clínica soy experta en lo contrario. Estados de ánimo bajos, depresiones y ansiedades, cómo superarlos. Fármacos que actúan sobre nuestro cerebro y conducta y lo tranquilizan, ayudan a levantarse, a ver las cosas menos negras, dormir. La química de la felicidad. Un apasionante campo que no deja de asombrarnos y  contribuir a un mejor  manejo clínico de la salud mental y sus alteraciones. Serotonina, noradrenalina, endorfinas... No hay pastillas milagrosas. O si. Pacientes que no duermen por su ansiedad reactiva a problemas personales de gran envergadura que gracias a dichas medicaciones consiguen conciliar el sueño, despertarse más tranquilos, enfocar su vida y sus problemas desde una visión más serena, menos angustiante, más equilibrada y positiva. Una cierta tendencia a abusar de ellas; de acuerdo. Pero que absurda esa extendida terquedad de pretender vencer sin apoyo médico situaciones clínicas claramente necesitadas de ayuda. Bajo control experto; vital, tan a menudo, ese milagro de serenar mente y penas.

En fin, volviendo a "la felicidad prohibida" que tan bien expresas en tu blog,  en lo que a mi respecta, cuantas menos preocupaciones, más creativa, más capacidad de concentración, abstracción, vida interior que es luz y es paz, felicidad. Porque, sin lugar a dudas,  la creatividad es en sí misma fuente de felicidad. Y qué fuente. Torrente y sentido vital. La armonía de la madurez, frente a la búsqueda y fuego de la juventud. Envidia de edad e isla. A disfrutarla. 



milenaguell.com



                                       
                                   


                                   

lunes, 25 de enero de 2016

Se aprende andando


Regreso a la medicina que es lo mío. El problema o la virtud de esta ciencia por y para la  salud  es que está en todas partes. Desde la cocina al salón, terremotos y masacres; la humanidad. Paseas por un bosque y la necesidad de sortear un tronco  te recuerda que tu rodilla no está para grandes alardes juveniles. Abres un periódico; tragedias, alegrías colectivas como excepción, lo individual queda en anécdota, artículo de reflexión sobre el tiempo, amor, la escritura; vida y lenguaje. Todo es cuerpo y cerebro.

Deseando que pasen cuanto antes unas cuantas semanas de yeso y paciencia, donde más serena y concentrada me siento es escuchando y explorando problemas de las personas que vienen a visitarse; reflejos, balance muscular, equilibrio coordinación, memoria… Si además el paciente sale aliviado de mi consulta, mucho mejor.

El caso es bastante habitual. Aún joven, resonancia en mano. Lleva un par de días temblando desde que recogió la prueba y se le ocurrió  leer el informe: múltiples lesiones de sustancia blanca en ambos hemisferios cerebrales. Probable etiología isquémica o desmielinizante. Qué horror. Si sólo consultaba por una cefalea que ya ha cedido. Imposible contenerse, internet le remató: lesiones de sustancia blanca: la esclerosis múltiple por todas partes.

Entra y apenas me saluda, se sienta, cara de drama, intuyo la confusión. Mientras leo el informe y voy cargando el disco con las imágenes en cuestión, inicio mi no siempre sencilla labor de neuróloga experimentada. “Tranquilo, el radiólogo sólo informa la prueba. Al neurólogo le corresponde analizar las imágenes descritas, relacionarlas con la clínica y determinar su importancia. Es muy habitual que en esta zona del cerebro llamada sustancia blanca se visualicen pequeñas imágenes de escaso o nulo valor patológico. Son hallazgos radiológicos muy poco significativos. Pero enseguida las veo y lo confirmo”.

El disco tarda en cargarse; más de quinientos cortes del cerebro desde distintas posiciones. A veces se resiste. La tecnología falla cuando más la necesitas. Un par de minutos de impás, silencio inquietante.  Al fin se abre. “Efectivamente, lo que me imaginaba: lesiones puntiformes, pequeños puntos blancos. En el informe detallan que son múltiples, pero tampoco son tantos. Escasos, diría yo. En su cerebro no hay ninguna lesión preocupante, se descarta un tumor como causa de la cefalea de reciente aparición. Así pues, por exclusión, el dolor de cabeza por el que consulta es tensional, ninguna importancia. Estás mínimas lesiones de sustancia blanca se ven a menudo, no queda clara su etiología, pero, en su caso, no debe preocuparse en absoluto”

La resonancia visualiza el cerebro con una precisión asombrosa; nuestra historia cerebral en imagenes Si el paciente es joven, dichas lesiones, efectivamente se relacionan con la esclerosis múltiple, pero, para ello,  deben verse no sólo pequeños puntos blancos sino áreas claras y características que sugieran dicha enfermedad. Una enfermedad que, por otra parte, no cursa con cefalea. A según qué edad, se suelen relacionar con una posible patología vascular isquemica  de pequeño vaso y se debe completar el estudio. En determinados casos, por prevención, se opta por pautar una aspirina de 100 mg al día por su efecto antiagregante plaquetario que previene la posibilidad de  trombosis. Pero no es el caso de este paciente. Sus pequeñas lesiones de sustancia blanca entran dentro de lo que llamamos hallazgo radiológico sin relevancia patológica. 

He conseguido tranquilizarle, creo. No siempre lo consigo.  Actitud, pregunta tras pregunta, intuyo que consultará a otro neurólogo. Ningún problema, al contrario. O, tal vez, un problema para el propio paciente de caer en manos de un especialista recién licenciado. En neurología, como en la vida, la experiencia es un valor. Se aprende andando, como en democracia; la nuestra, aún joven,  visto lo visto y visto lo que nos queda por ver.  

Foto entrada F.
A. Nuñez
                                             


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miércoles, 13 de enero de 2016

¿ Quién es el valiente?


La mayoría parlamentaria en Catalunya sigue adelante en su proceso hacia la desconexión… se desconecta un cable, un radiador…  menuda palabra más desagradable a nivel humano y colectivo. Mayoría en escaños - no en votos- ahora encabezada por un nuevo presidente de cuyo primer discurso deja patente una firme y más que probable ilusoria voluntad de no retorno.

Qué tiempos más penosos para los que no nos sentimos identificados con dicho proyecto, para los que no sentimos el nacionalismo -a uno u otro lado- como algo relevante en nuestras vidas, pero que nos preocupan las consecuencias negativas que se vislumbran de esta deriva unilateral y empecinada. Un desasosiego a analizar por contradictorio. Si no nos sentimos nacionalistas, si nuestras vidas ya están más o menos consolidadas... que se las apañen, podríamos pensar. Pues no, no es tan sencillo, ahora te entiendo, padre.

"Plantear una incompatibilidad entre Catalunya y España afecta profundamente a muchos catalanes " preciosas palabras  nacidas de la razón y sobretodo del corazón que escribiste sabiéndote en las últimas semanas de tu vida hace ya tres años. ¿Hacia dónde vamos? articulo publicado en la Vanguardia. Antes de enviarlo, me lo enseñaste. Mientras lo leía, la sinceridad de tus palabras me impactó. “Sintiéndote tan catalán… no sé si trasmites un exceso de españolismo” “Quizás esta frase la podrías expresar con algo más de ambigüedad" recuerdo muy bien mis comentarios. Un cierto sentido de protección, tal vez. En todo caso, así lo sentías, te reafirmaste. Realmente que absurdo esconderse en palabras más confusas, siendo como eras un hombre tan coherente y respetado -entre otras cosas, por ello mismo-  en todos los ámbitos de tu vida. 

“No es tiempo de cobardes”. Resalta  con tono amable  el nuevo presidente de la Generalitat ante el enorme desafío que pretende iniciar. Y me pregunto… en esta sociedad que vivimos ¿Quién es el valiente?  ¿El que se sube al carro de Alicia en un nuevo país de las maravillas por un proyecto que considera el mejor o el único camino posible a pesar de la incertidumbre que comporta con más que evidentes obstáculos y deterioros colectivos inevitables? o ¿ el que  dice lo que piensa y piensa que la aventura independentista llevada por el sendero que la están llevado más que valerosa es temeraria y muy perjudicial  al menos a años vista para el bienestar y el futuro de todos y muy en particular el de los propios catalanes?

Lo que tengo muy claro y me llena de orgullo es que tú fuiste un valiente; padre.  Y que mi consejo de que enmascararas  un poco tus palabras  fue un tipo de cobardía muy asentado en nuestros lares. En fin, pendiente de ciertos datos económicos de entradas y salidas  tan manipulables y complejos de aclarar, por mi parte, comienzo a aclararme, padre. Sin ser nacionalista, me preocupa Catalunya y me preocupa España más de lo que he querido  reconocerme a mi misma  durante estos años de cierta ceguera y silencios más o menos interesados, silencios, en todo caso, más cobardes que valientes. Respetando otras visiones desde la sinceridad, esta pretendida desconexión de España, además de parecerme inviable, un desproposito, no la deseo en absoluto. Tristeza, preocupación, rabia, cierta impotencia... ante este panorama que pretende imponerse como mayoritario cuando no ha alcanzado el 50% en las urnas. Y meto el dedo en la llaga que ya va siendo hora ¿ Cuántos votos  se bajarian del carro si realmente no hubiera marcha atras hacia un entendimiento tan deseable como posible? ¿Autorizados para iniciar desde las instituciones el llamado proceso unilateral y mientras tanto utilizar los medios de todos para conseguir más votos? No sigo. Menos mal que nos queda tu recuerdo, padre. Gracias por tus palabras y ejemplo.

Hemeroteca la vanguardia
Jueves 8 noviembre 2012
Carlos Güell de Sentmenat









sábado, 9 de enero de 2016

Error por exceso de optimismo


Vaya desilusión. Viéndole andar por el pasillo  hacia mi despacho… pasos cortos, arrastrando los pies...pocas dudas al restecto: la retirada de la medicación  supuestamente causante de su cuadro parkinsoniano no había producido el efecto anunciado: la desaparición o, al menos, la  mejoría de sus síntomas motores.

87 años. Envidiable estado general  hasta el día que se levantó convertido en  un anciano incapaz de elevar los pasos al caminar, imposible el viaje previsto,  incrédulo,  desesperado, a él que tanto le gustaba pasear, sin problema alguno de movilidad hasta ese fatídico día, aún  activo en su profesión de abogado.  

Parkinsonismo de probable origen secundario a un fármaco pautado desde hacia unas semanas por problemas digestivos de escasa relevancia:  esa  fue mi impresión diagnóstica después de descartar con una RNM otras causas secundarias como un tumor cerebral, patología vascular o una hidrocefalia normotensiva. Descartado asimismo otras causas metabólicas como una alteración tiroidea, quedaba -como etiología más que probable- la posibilidad de que su cuadro parkinsoniano no fuera degenerativo sino secundario a dicha medicación: sulpiride o dogmatil. Una de tantas medicaciones con efectos secundarios potencialmente causantes de cuadros parkinsonianos.

Tanta dificultad para caminar, de un día para otro… un comienzo tan agudo no es nada habitual en la llamada enfermedad de Parkinson; entidad  de origen degenerativo y de causa desconocida que suele cursar de modo lento y progresivo. Tanta ilusión por parte del paciente por seguir con sus viajes y sus planes. Entre unas cosas y otras, me agarré al supiride como medicación causante de su cuadro clínico y cometí un error. Un error no exactamente diagnóstico sino  error de exceso de optimismo al trasmitirle dicha probabilidad al paciente con más seguridad de la debida. “Deje de tomarla  y lo más probable es que mejore  en  unas semanas" algo así le debí comentar. 

El caso es que el paciente salió eufórico de mi consulta. Su médico de cabecera me llamó para decirme lo contento que se había quedado con mi visita. Así pues, el desanimo reflejado en la cara del paciente y de su familia mientras entraban en mi consulta después de no haber apreciado ninguna mejoría pasado dos meses desde que suspendiera la medicación comentada... más que lógico desánimo. 

Y eso que  no se trataba  del primer caso en mi larga lista de años y pacientes que no mejoraba al retirarle la supuesta medicación causante de sus problemas motores parkinsonianos. Pero, en este caso,  lo cierto es que sin duda le  había trasmitido mi impresión diagnostica con más seguridad de la debida. Y ahora, además del lógico desengaño, cierta desconfianza flotando en el despacho.  “Aún es pronto - concluí después de una exploración rutinaria confirmando la no mejoría de ninguno de sus signos clínicos.. aún hay que esperar unos meses más... mientras tanto, vaya realizándose esta prueba que ayuda a confirmar o descartar  la enfermedad de parkinson degenerativa” DATCAn cerebral. Prueba que estudia el metabolismo cerebral de la dopamina. Su expresión... un poema, sus viajes a Madrid, sus clientes, sus planes…  En fin, después de estas semanas sin mejoría, ahora mi impresión es que en unas semanas más no mejorará. Quizá sí, no lo creo. En fin, ahora tampoco me parece oportuno cambiarme de bando emocional y  desanimarle. Menudo lio entre el exceso de optimismo y el exceso de pesimismo. Las palabras justas. El tono adecuado. Se aprende con los años. Aunque, ya veis, no es fácil, errores de esta índole, ni el primero ni el último,  eso seguro.  Hasta otro día, amigos, así comienzo este nuevo año  lleno de incertidumbre colectiva. Desearnos lo mejor, a poder ser  sin excesos de optimismo ni pesimismo… menudo lio.
Foto entrada F. A. Nuñez
Lamara